O que aconteceu no México, na Colômbia e na Venezuela após organizações serem classificadas como terroristas pelos EUA
La designación por parte de los Estados Unidos del Primeiro Comando da Capital (PCC) y del Comando Vermelho (CV) como organizaciones terroristas entró en vigor oficialmente el 5 de junio. Esta decisión otorga a las facciones brasileñas el mismo estatus legal que otros grupos que han sido objeto de severas intervenciones por parte de Washington en América Latina, como los carteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación en México, el Tren de Aragua en Venezuela, y el Clan del Golfo en Colombia. Según expertos, a excepción del caso venezolano, esta clasificación no ha debilitado significativamente a estas organizaciones ni ha reducido la criminalidad en la región. Sin embargo, ha resultado en penas más severas para los criminales extraditados a Estados Unidos y ha implicado sanciones económicas y un monitoreo más riguroso de las transacciones financieras de estos grupos en territorio estadounidense. En México, donde seis facciones criminales recibieron esta designación en febrero de 2025, la presión diplomática sobre el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ha aumentado, especialmente tras el indictment de diez funcionarios del Estado de Sinaloa, incluido el gobernador Rubén Rocha Moya, por supuestos vínculos con el Cartel de Sinaloa. El gobierno mexicano ha denunciado operaciones no autorizadas de la CIA en su territorio, tras la muerte de dos oficiales en un accidente vehicular mientras investigaban laboratorios de drogas. En el contexto de la lucha contra el narcoterrorismo, la designación de organizaciones como terroristas ha cambiado la forma en que Estados Unidos califica la amenaza que representan y ha intensificado la cooperación entre ambos países en la lucha contra el crimen organizado. Desde el inicio de su segundo mandato, el expresidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que solicitaba al Departamento de Estado designar a los principales carteles y organizaciones criminales de América Latina como Organizaciones Terroristas Extranjeras. Esta clasificación fue confirmada un mes después por el secretario de Estado, Marco Rubio, y ha llevado a que estas organizaciones sean incluidas en la lista del Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro, lo que implica sanciones económicas y bloqueos de bienes en Estados Unidos. La inclusión en esta lista ha incrementado significativamente los costos de operación para empresas en los países afectados, ya que cualquier vínculo, incluso involuntario, con estas organizaciones puede resultar en sanciones severas. A pesar de las acciones de Estados Unidos, no se han observado cambios drásticos en la violencia provocada por las facciones. Sin embargo, en Venezuela, ha habido indicios de debilitamiento del Tren de Aragua, con reportes que sugieren una fragmentación interna y una creciente presión sobre sus redes. En este contexto, un fundador del grupo, actualmente encarcelado en Colombia, ha solicitado ayuda para negociar una disolución del mismo, lo que algunos interpretan como un signo de debilidad. La situación en la región se complica aún más con la presión sobre el gobierno colombiano y su presidente Gustavo Petro, quien ha sido incluido en listas de individuos asociados al narcotráfico, lo que ha generado preocupación entre empresarios e inversionistas. Con la creciente presión y las sanciones, el panorama para las organizaciones criminales en América Latina se torna incierto, y aunque la estrategia de designar grupos como terroristas busca desmantelar sus operaciones, también plantea el riesgo de que estas se adapten y se fortalezcan en respuesta a las medidas.