El chef Erick Jacquin abandonó las grabaciones de "Pesadelo na Cozinha" tras un desacuerdo con el propietario del restaurante "O Pátio". El conflicto surgió cuando Jacquin cuestionó la falta de higiene y la gestión del local, lo que llevó a un intercambio acalorado. El dueño, un ingeniero mecánico, defendió su restaurante y acusó al chef de haber desperdiciado comida en su primera visita. Jacquin, visiblemente molesto, respondió que las condiciones del lugar eran inaceptables y que, de haber un fiscal presente, el propietario podría enfrentar problemas legales. Ante la negativa del dueño de aceptar las críticas, Jacquin expresó su descontento y consideró la posibilidad de cancelar su ayuda al restaurante. El chef enfatizó que su objetivo no era solo hacer televisión, sino ayudar a mejorar el negocio. Después de su salida temporal, la familia y el equipo del restaurante conversaron con el propietario, quien finalmente reconoció que había actuado de manera inapropiada y pidió disculpas. Jacquin aceptó la disculpa y decidió darle una segunda oportunidad al restaurante, comprometiéndose a enseñar un nuevo plato, pero advirtiendo que no toleraría más faltas de respeto hacia su labor profesional.