Horas antes del inicio del clásico entre Fluminense y Flamengo en el Maracanã, el presidente del Fluminense, Mattheus Montenegro, se refirió al cambio de fecha del partido, que pasó de sábado a domingo. Montenegro enfatizó que el aplazamiento "no trae ningún perjuicio efectivo" al club, destacando que el resultado esperado el sábado podría alcanzarse el domingo sin que esto afecte lo que sucederá en el campo. Aclaró que la decisión se debió a un problema logístico del Flamengo en su regreso a Brasil tras su debut en la Libertadores. El presidente también subrayó la importancia de mantener una "buena relación fuera de campo" con el Flamengo, lo que motivó la colaboración para modificar la fecha del encuentro. La Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) confirmó el aplazamiento tras la solicitud de ambos clubes. Montenegro defendió la postura del Fluminense, afirmando que el club nunca ha dependido de ventajas para enfrentar a sus rivales y rechazó las críticas sobre la decisión de no aprovechar la situación a su favor. Finalmente, reconoció que la comunicación institucional sobre el cambio no fue adecuada y pidió disculpas a los aficionados afectados.