Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán concluyeron sin un acuerdo de cese al fuego permanente, tras 21 horas de reuniones en Islamabad. Los estadounidenses presentaron lo que consideraron su mejor oferta, que fue rechazada por Teherán. Según fuentes iraníes, los principales obstáculos para el acuerdo fueron la reabertura del Estrecho de Ormuz, el destino de 900 libras de uranio altamente enriquecido y la liberación de aproximadamente 27 mil millones de dólares en fondos congelados en el extranjero. A pesar de la falta de consenso, el hecho de que las reuniones se llevaran a cabo se considera un avance significativo, dado el contexto de hostilidad entre ambos países. El encuentro fue el más alto nivel desde el rompimiento de relaciones diplomáticas en 1979. El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, se reunió personalmente con el vicepresidente estadounidense JD Vance, y aunque no se llegó a un acuerdo, ambos líderes intercambiaron un saludo cordial. Ghalibaf indicó que, a pesar del fracaso en las negociaciones, aún hay espacio para continuar la diplomacia. En sus declaraciones, resaltó que los Estados Unidos no lograron ganar la confianza de la delegación iraní en esta ronda, pero dejó abierta la posibilidad de futuros diálogos. Este encuentro representa un cambio en la dinámica entre ambos países, que podría facilitar conversaciones más productivas en el futuro.