Con el aumento en la intención de voto hacia el senador Flávio Bolsonaro, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva ha decidido endurecer su discurso sobre seguridad para atraer a votantes de centro. Lula ha comenzado a adoptar un tono más punitivista en sus declaraciones, en respuesta a la creciente preocupación de la población por la violencia, que un estudio de Quaest reveló como la principal inquietud del 30% de los brasileños. Recientemente, una encuesta de Datafolha mostró que Flávio ha alcanzado el 46% de las preferencias en una posible segunda vuelta, frente al 45% de Lula, lo que indica un empate técnico. El presidente ha manifestado la necesidad de una discusión profunda sobre el papel del Poder Judicial, criticando la situación en la que los delincuentes son liberados rápidamente tras ser arrestados. Además, ha señalado la importancia de endurecer las penas para agresores de mujeres y ha incluido el combate a la violencia de género en su discurso. Esta nueva estrategia busca distanciarse de la imagen de benevolencia de la izquierda hacia el crimen y abordar temas como el robo de celulares. Lula también ha reiterado su propuesta de crear un Ministerio de Seguridad Pública, una idea que había planteado en 2022. La aprobación de la PEC de Seguridad, que ya pasó por la Cámara y espera análisis en el Senado, podría facilitar la materialización de esta propuesta.