El entorno del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva ha expresado preocupación tras la divulgación de una encuesta de Datafolha que muestra un descenso en las intenciones de voto para su reelección. Por primera vez, Lula aparece numéricamente por debajo del senador Flávio Bolsonaro, con un 45% frente al 46% del opositor en un posible escenario de segunda vuelta. Aunque ambos se encuentran empatados dentro del margen de error, la situación es vista como un desafío significativo para el gobierno, especialmente tras el escándalo relacionado con el banco Master, que ha impactado más al oficialismo que a la oposición. Aliados de Lula han calificado la encuesta como una "fotografía del momento", sugiriendo que la situación puede cambiar. Edinho Silva, presidente del PT, atribuyó las dificultades a las repercusiones del escándalo financiero y enfatizó que la investigación de las denuncias es mérito del presidente. Además, se han revelado pagos realizados por el banco a exministros y figuras políticas de diversas corrientes, lo que complica aún más la imagen del gobierno. En respuesta a los resultados, el PT planea ajustar su estrategia de campaña, enfocándose más en criticar a Flávio Bolsonaro, quien hasta ahora había sido poco atacado. Mientras tanto, los candidatos de la oposición celebran el panorama favorable, con Flávio Bolsonaro afirmando que su campaña apenas comienza y expresando confianza en su capacidad para competir.