Rex Heuermann, principal sospechoso de los asesinatos de Gilgo Beach, se declaró culpable este miércoles, poniendo fin a un caso que ha estado sin resolver durante más de tres décadas en Estados Unidos. Heuermann, de 62 años, admitió haber cometido siete homicidios por los que estaba formalmente acusado, además de un octavo crimen que no había sido imputado hasta ese momento. Durante su comparecencia en el tribunal del condado de Suffolk, el acusado expresó su decisión de confesar de manera voluntaria y renunciar a su derecho a apelar y a testificar en su defensa. El fiscal del condado, Raymond A. Tierney, enumeró las víctimas y preguntó a Heuermann cómo había causado sus muertes, a lo que él respondió repetidamente "estrangulamiento". Según su confesión, Heuermann contrataba a mujeres como acompañantes, las asesinaba, ataba sus cuerpos con estopa y los abandonaba a lo largo de la Ocean Parkway. La audiencia, que duró aproximadamente 20 minutos y se realizó ante una sala llena, mostró a Heuermann manteniendo un comportamiento calmado durante su declaración. La investigación se inició en 2010 tras el hallazgo de cuatro cuerpos en Gilgo Beach, y a lo largo de los años se encontraron restos de 16 personas en la región. Aunque desde el principio se sospechó de un asesino en serie, el caso se vio afectado por fallas internas y desorganización.