El presidente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Edgar Stuardo Ralón, afirmó que existen elementos para clasificar las prácticas de las misiones médicas internacionales de Cuba como trabajo forzado y tráfico de personas. En un informe publicado recientemente, la CIDH denuncia violaciones de derechos humanos en estos programas, que incluyen la retención de salarios, amenazas de penas de hasta ocho años de prisión para quienes decidan abandonar las misiones y el confiscado de pasaportes. Ralón destacó que estas prácticas reflejan una situación de abuso, donde los participantes son tratados de manera inhumana y obligados a seguir reglas estrictas. Las misiones médicas, creadas en la década de 1960 con un enfoque de solidaridad, han evolucionado desde los años 90 hacia un modelo más lucrativo, convirtiéndose en la principal fuente de ingresos de Cuba. Aunque el gobierno cubano es el principal responsable de estas condiciones, Ralón subrayó que los países que reciben a los profesionales de salud también tienen obligación de verificar el respeto a los derechos humanos. El relator indicó que los abusos tienden a intensificarse en naciones con menores garantías institucionales y restricciones a derechos fundamentales. Desde el inicio del informe, varios países latinoamericanos, como Guatemala y El Salvador, han decidido dejar de recurrir a las misiones cubanas.