La implementación de nuevas directrices para la obtención de la licencia de conducir en Brasil ha resultado en la formación de casi 600 mil nuevos conductores en los últimos cuatro meses. La principal modificación es la eliminación de la obligatoriedad de clases en autoescuelas, lo que ha permitido que ciudadanos que antes no podían costear el proceso ahora obtengan el documento. En São Paulo, por ejemplo, el costo promedio ha disminuido de aproximadamente R$ 1.983,90 a menos de mil reales para aquellos que eligen instructores autónomos. Esta reducción de costos es aún más notable en otros estados, donde el costo total para obtener la licencia alcanzaba cifras elevadas, como R$ 4.951,35 en Río Grande del Sur. Además de la disminución de costos, el examen práctico se ha vuelto menos estricto. La maniobra de baliza, que solía ser una de las principales razones de reprobación, ha sido eliminada de los exámenes. También se ha modificado el sistema de puntuación, permitiendo hasta 10 puntos negativos antes de la reprobación, y el límite de errores en el motor se ha incrementado de dos a cinco. Sin embargo, estas reformas han generado controversia entre profesionales del sector y expertos en movilidad, quienes advierten sobre los riesgos de seguridad vial.