Una nueva subvariante de Covid-19, conocida como "Cicada" o BA.3.2, ha comenzado a circular en al menos 23 países, incluido Brasil, y está siendo monitoreada por científicos. Esta subvariante se caracteriza por un alto número de mutaciones, especialmente en la proteína Spike, que el virus utiliza para invadir las células humanas. A pesar de estas mutaciones, los datos iniciales indican que no hay un aumento en los casos graves o hospitalizaciones, manteniendo el patrón observado en las subvariantes recientes de Ómicron. La BA.3.2 forma parte de un proceso evolutivo continuo del virus, que ha dejado de presentar grandes cambios entre variantes y ahora se desarrolla a través de sublinajes. Aunque la subvariante podría permitir cierto "escape de anticuerpos", lo que podría aumentar el riesgo de infección en personas vacunadas o previamente infectadas, no se han reportado síntomas nuevos o más graves asociados a ella. Los síntomas continúan siendo similares a los de las versiones recientes de Ómicron, como fiebre, dolor de garganta y tos. Respecto a la efectividad de las vacunas, estas siguen siendo efectivas, especialmente para prevenir formas graves de la enfermedad. Aunque las mutaciones permiten cierto escape inmunológico, las vacunas mantienen una protección consistente contra hospitalizaciones y muertes.