El panorama económico de Brasil enfrenta un desafío significativo para el sector productivo, ya que la carga tributaria ha alcanzado su nivel más alto en dos décadas, representando el 34% del Producto Interno Bruto (PIB). Este peso fiscal afecta gravemente a la industria nacional, repercutiendo directamente en los precios al consumidor y limitando la capacidad de expansión de las empresas. Por ejemplo, en el caso de una prenda de vestir femenina vendida por R$ 170, aproximadamente R$ 71 se destinan únicamente al pago de impuestos, lo que restringe el potencial de crecimiento del sector. Además de la carga tributaria, otros factores del denominado "Custo Brasil" complican la situación. Un estudio revela que el 70% de los empresarios consideran el sistema impositivo como el principal obstáculo, que se suma a problemas como la burocracia excesiva, la deficiente infraestructura logística y el acceso limitado a financiamiento. La ociosidad industrial, resultado de la pérdida de competitividad, se traduce en oportunidades de empleo y generación de ingresos perdidas. La Confederação Nacional da Indústria (CNI) sostiene que la solución requiere una reforma tributaria estructural profunda. Se proponen medidas como la simplificación y transparencia del sistema, la unificación de tributos y la implementación de un Impuesto sobre Valor Agregado (IVA) con una alícuota uniforme.