A lo largo de la historia, las obras de arte creadas por mujeres han sido sistemáticamente invisibilizadas, muchas veces atribuidas a hombres, y su reconocimiento ha llegado solo en tiempos recientes. Artistas como Michaelina Wautier, Artemisia Gentileschi, Judith Leyster, Elsa von Freytag-Loringhoven y Margaret Keane son ejemplos de cómo sus contribuciones fueron ignoradas debido a barreras sociales y estructurales. Actualmente, exposiciones y revisiones históricas buscan corregir este olvido y dar visibilidad a sus obras. Entre los casos destacados, se encuentra "Triunfo de Baco" de Michaelina Wautier, que permaneció sin firma y fue atribuida a su hermano hasta su redescubrimiento en 1993. Artemisia Gentileschi, aunque reconocida en vida, vio su obra "Autorretrato como Santa Catarina de Alexandria" atribuida a hombres hasta 2017. Judith Leyster, cuya obra "Compañía feliz" fue erróneamente asignada a Frans Hals, recuperó su autoría gracias a una firma oculta. Por otro lado, "God" de Elsa von Freytag-Loringhoven fue inicialmente acreditada a un hombre y su nombre solo emergió en el siglo XXI, mientras que "Tomorrow Forever" de Margaret Keane fue firmada por su esposo, quien se presentó como el autor. Estos ejemplos ilustran un proceso de reivindicación que busca restaurar el lugar que estas artistas merecen en la historia del arte.