El gobierno federal de Brasil está trabajando rápidamente para evitar un desabastecimiento de combustible en el país. La cartera económica, liderada por el Ministerio de Hacienda, ha intensificado las negociaciones con los estados para aprobar un subsidio al diésel importado. Aunque aún no hay consenso entre las unidades federativas, se espera que se alcance un acuerdo antes de que finalice la semana, con reuniones decisivas programadas para el jueves y viernes. El objetivo es asegurar que se concrete el subsidio lo más pronto posible para evitar la falta de combustible en las estaciones de servicio. La propuesta contempla un subsidio total de R$ 1,20 por litro de diésel importado, que sería financiado en partes iguales: el gobierno federal asumiría R$ 0,60 y los estados el resto. Actualmente, Brasil depende de importaciones para cubrir aproximadamente el 25% de su demanda interna de diésel, pero las compras han disminuido debido a que los precios internacionales son mucho más altos que los de Petrobras en el mercado local. La estrategia del subsidio busca cubrir esta diferencia y evitar que los importadores trasladen los costos al consumidor final. Mientras tanto, el mercado financiero reacciona a la posibilidad de un cese al fuego en el Oriente Medio, lo que ha llevado a una caída en el precio del petróleo y al fortalecimiento del real. Sin embargo, persiste la cautela ante la inestabilidad geopolítica.