Israel ha intensificado su ofensiva en Líbano contra el grupo Hezbollah, anticipando que el conflicto podría prolongarse por varias semanas. El jefe del Estado Mayor israelí, Eyal Zamir, calificó la operación como "de largo plazo", con bombardeos y operaciones terrestres que han generado una grave crisis humanitaria, con miles de muertos y más de un millón de desplazados. La situación ha llevado al presidente libanés, Joseph Aoun, a alertar sobre el riesgo de una invasión terrestre, tras el ataque israelí a una importante infraestructura en la región de Tiro. Desde el inicio de los ataques del Hezbollah el 2 de marzo, Israel ha respondido con una campaña de bombardeos y avances en la frontera. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, ha declarado que el objetivo es destruir infraestructuras utilizadas por el grupo. Mientras tanto, el conflicto ha comenzado a afectar la economía global, con un aumento en los precios del petróleo que podría presionar la inflación. En medio de esta escalada, el ejército israelí también ha llevado a cabo bombardeos en Teherán, lo que ha generado preocupación internacional sobre el riesgo de una mayor desestabilización en la región.