El gobierno de Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, ha decidido enviar agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) a los aeropuertos del país. Esta medida, anunciada por el presidente Trump, tiene como objetivo presionar a los demócratas del Congreso para que aprueben el presupuesto del Departamento de Seguridad Nacional (DHS). Tom Homan, director del ICE, justificó la acción como un esfuerzo para aliviar las largas filas en los controles de seguridad de los aeropuertos, especialmente en aquellos con tiempos de espera de hasta tres horas. Homan indicó que los agentes del ICE estarían presentes para apoyar a la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) y ayudar a agilizar el proceso de seguridad. Sin embargo, la movilización ha generado críticas y preocupaciones sobre posibles abusos, especialmente en el contexto de la Copa del Mundo, donde se espera un aumento significativo en el tráfico aéreo. A pesar de que Homan mencionó que los planes estaban en desarrollo, no se proporcionaron detalles específicos sobre el número de agentes que serían desplegados ni las ubicaciones exactas. El líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, expresó su oposición a la medida, advirtiendo sobre los riesgos que implica enviar agentes del ICE a los aeropuertos sin la capacitación adecuada. La situación refleja tensiones políticas y preocupaciones sobre la seguridad pública en un momento crítico para el país.