El Ejército iraniano ha amenazado con atacar instalaciones de energía y desalinizadoras en el Golfo Pérsico tras un ultimátum del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien exigió la apertura del Estrecho de Ormuz en un plazo de 48 horas. Este estrecho es vital, ya que por él transita el 20% de la producción mundial de petróleo y gas. Trump expresó su descontento con la falta de eficacia de su estrategia para romper el bloqueo impuesto por Irán en esta ruta marítima. En un comunicado, el portavoz del comando operacional del ejército iraniano advirtió que, si la infraestructura energética de Irán es atacada, se responderá con un ataque a las instalaciones energéticas y tecnológicas de Estados Unidos en la región. Esta escalada de tensiones se produce en un contexto donde el tráfico de buques ha disminuido drásticamente, con un 95% de reducción desde el inicio del bloqueo, lo que ha llevado a un aumento significativo en los precios del petróleo. Trump también ha criticado a sus aliados por no unirse a una ofensiva militar en el estrecho, y su ultimátum refleja la presión que enfrenta ante las próximas elecciones legislativas en noviembre, donde el aumento de los precios de los combustibles podría ser un factor determinante en su campaña.