Por segundo día consecutivo, la defensa del banqueiro Daniel Vorcaro se presentó en la sede de la Policía Federal en Brasilia para continuar las negociaciones de un acuerdo de delación premiada. Este acuerdo, considerado una "bomba de tiempo" para el ámbito político, podría tardar al menos diez días en formalizarse. Actualmente, Vorcaro se encuentra en prisión aislada en una celda de 15 metros cuadrados, sin acceso directo a televisión y bajo un estricto control de comunicación. Su traslado a la Superintendencia de la PF es el quinto en solo 15 días. Para que el acuerdo sea aceptado por la Procuraduría General de la República y la Policía Federal, se requiere que la delación sea exhaustiva y que incluya a figuras relevantes del "andar de arriba" de la política. Vorcaro deberá presentar pruebas sólidas, fechas y detallar a los involucrados en los delitos investigados para obtener beneficios como la reducción de pena. Todo el contenido del acuerdo deberá ser homologado por el Supremo Tribunal Federal. En el ámbito judicial, la Segunda Turma del STF decidió por unanimidad mantener la prisión de Vorcaro, con el voto decisivo del ministro Gilmar Mendes, quien criticó la gestión del caso y advirtió sobre el riesgo de filtraciones de información a la prensa. Mendes comparó la investigación actual con los métodos de la Operación Lava-Jato, señalando que el desdén por el derecho a la defensa puede generar juicios mediáticos perjudiciales.