La Agencia Espacial Europea (ESA) ha restablecido la comunicación con el satélite Proba-3, que había estado inactivo durante un mes debido a una falla de orientación. El contacto se reanudó el 19 de marzo, cuando el satélite logró recargar sus baterías al reposicionar sus paneles solares hacia el Sol, poniendo fin a un periodo crítico que comenzó el 14 de febrero. Durante este tiempo, Proba-3 había entrado en "modo de supervivencia", quedando a la deriva y sin capacidad para generar energía. El director general de la ESA, Josef Aschbacher, calificó el restablecimiento de la comunicación como un "milagro". La misión Proba-3, lanzada en 2024, utiliza dos naves espaciales que vuelan en formación a más de 60 mil kilómetros de altitud. Una de ellas actúa como un escudo que bloquea la luz solar, mientras que la otra, equipada con un coronógrafo, observa la región sombreada, simulando eclipses solares artificiales. Este sistema permite hasta 12 horas semanales de observación continua durante dos años, lo que facilita la recolección de datos sobre fenómenos como las eyecciones de masa coronal y las tormentas solares. La recuperación del contacto es crucial para continuar con la investigación sobre la corona solar, la capa más externa de la atmósfera del Sol, que aún es poco comprendida.