O economista que acreditava que trabalharíamos apenas 15h por semana — e por que sua previsão não deu certo
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O economista que acreditava que trabalharíamos apenas 15h por semana — e por que sua previsão não deu certo

John Maynard Keynes, uno de los economistas más influyentes del siglo XX, planteó en su ensayo "Posibilidades Económicas para Nuestros Nietos", publicado en 1930, una visión optimista sobre el futuro económico. En este texto, que surgió en el contexto de la Gran Depresión, Keynes argumentaba que, gracias a los avances tecnológicos y la acumulación de capital, las sociedades podrían alcanzar niveles de riqueza mucho mayores en un plazo de cien años. Su propuesta incluía jornadas laborales de solo 15 horas semanales, lo que permitiría a las personas disfrutar de más tiempo libre y enfocarse en aspectos como la cultura y el desarrollo personal, en lugar de estar obsesionadas con la acumulación de riqueza. Keynes sostenía que el desempleo y las crisis económicas de su tiempo no eran indicativos de un declive irreversible del capitalismo, sino más bien de una fase de transición provocada por cambios rápidos en la tecnología y la economía. A lo largo de la historia, el estándar de vida había cambiado poco, pero la Revolución Industrial había desencadenado un crecimiento sin precedentes. Sin embargo, en su análisis, también reconocía que el aumento de la productividad podría generar un "desempleo tecnológico", donde el trabajo se volviera menos necesario, planteando el desafío de cómo utilizar el tiempo libre. A pesar de la visión optimista de Keynes, la realidad actual muestra que las jornadas laborales de tres horas diarias no están en el horizonte. Expertos como Patrícia Pelatieri y el sociólogo Paulo Niccoli Ramirez destacan que, aunque la productividad ha aumentado, el consumo también ha crecido exponencialmente, lo que ha llevado a muchas personas a trabajar más horas para mantener su estilo de vida. Además, la distribución desigual de los beneficios del progreso técnico ha resultado en que muchos trabajadores continúen dependiendo de largas jornadas laborales para subsistir. La reflexión de Keynes sobre las consecuencias sociales y culturales de la abundancia se mantiene relevante, ya que sugiere que el progreso económico debería liberar a la humanidad de la lucha por la supervivencia, permitiendo un enfoque en la búsqueda de propósito y realización más allá del trabajo. Sin embargo, factores como el consumismo, la desigualdad en la distribución de la riqueza y la intensificación del trabajo han complicado la realización de su visión de un futuro donde el tiempo libre y el desarrollo personal sean prioridades.

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